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El servicio de traducción de Google tiene 200 millones de
usuarios activos en todo el mundo, y todavía más si contamos con el uso
que se le da en servicios como Google Chrome, YouTube o las aplicaciones
para móviles. El 92% de sus usuarios proceden de fuera de Estados Unidos.
“En un día traducimos el texto equivalente a un millón de
libros”, escribe en el blog de Google Franz Och, el líder del equipo de
desarrollo del traductor de Google. “Lo que todos los traductores humanos
profesionales producen en un año”, continúa Och.
El servicio de traducción de Google tiene 200 millones de
usuarios activos en todo el mundo, y todavía más si contamos con el uso
que se le da en servicios como Google Chrome, YouTube o las aplicaciones
para móviles. El 92% de sus usuarios proceden de fuera de Estados Unidos.
Traduce
64 lenguas, incluidas algunas minoritarias como el vasco, el yiddish o el
swahili.
Google Translate nació en 2001 con capacidad para
traducir ocho lenguas. Och reconoce que la calidad no era muy buena y no
mejoró mucho en sus primeros años. Era un servicio lento y hacían falta 40
horas y 1.000 máquinas para traducir 1.000 frases. Hacia 2004 convertía
una frase en un segundo y con mejor calidad.
Desde 2003 se
empezó a potenciar el servicio y en 2006 se empezó a utilizar el sistema
actual, que aprende del uso que hacen los usuarios de la herramienta.
Esto
ha traído situaciones curiosas. Los usuarios han aprendido a forzar a las
máquinas a realizar ciertas traducciones. Por eso hace poco veíamos cómo
al intentar traducir ‘Manuel Fraga’ del gallego al inglés el resultado era
‘Abraham Lincoln’. Por eso, dice Och, los traductores expertos son ahora
más necesarios que nunca. Y porque ofrecen unos matices a los que las
máquinas no pueden llegar.
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