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LA
COMUNIDAD HISPÁNICA Y LA LENGUA La ocasión de cumplirse cien años de los últimos vestigios del gran imperio español en América, con la independencia de Cuba y Puerto Rico, además de Filipinas en el Pacífico, permite al lexicógrafo y politolingüista mexicano Raúl Avila considerar el estado actual de una "comunidad hispánica de naciones" que justamente, bajo su apreciación, habría nacido en ese año 1898. Con la conquista imperial, la lengua española había llegado a América cuatro siglos atrás, donde "se enriqueció de nuevo mediante el contacto con las lenguas indígenas, que expresaban una manera diferente de concebir el mundo y cuyas palabras mencionaban cosas desconocidas en Europa… El español, además, aprendió con los africanos a tocar la marimba y a bailar conga y mambo". Avila evoca después la idea, esperanza y temor correlativos de las independencias republicanas del siglo XIX, de que a partir de las variantes del español americano, se constituyeran lenguas nacionales independientes: Y una contrapartida de esta idea, por ejemplo en la pluma de Rufino José Cuervo, que proponía, ante la diversidad manifiesta de una lengua compartida, que su unidad implicara "el compromiso de todos". Y evoca también la contribución de la literatura de tantos países a una convergencia respetuosa de diversidades. Avila considera el trabajo lexicográfico como una manera cierta de proseguir esta rica y compleja unidad en la diversidad. Pero aquí sería necesario, a su juicio, "superar el antiguo concepto de regionalismo, mediante el cual el Diccionario de la Real Academia Española señala los mexicanismos, cubanismos o argentinismos, pero no los españolismos, las palabras de uso exclusivo en España… Si el DRAE pretende ser universal hispánico, y no glosocéntrico, requiere indicar junto a los demás regionalismos los propios: los españolismos… De esa forma, [su] ya larga tradición lexicográfica le permitiría convertirse en el diccionario fundamental de referencia de la lengua común." Es
uno de los desafíos de trabajo con que se enfrenta el centenario de
esta nueva comunidad hispánica, rica de un idioma que hoy "compite
internacionalmente con el inglés" y, regionalmente, debiera establecer
relaciones de cooperación con lenguas menores como las indígenas,
el catalán, el vasco… La nueva comunidad hispánica, concluye Avila,
deberá "considerar como propios los problemas de todos…", única manera
de enfrentar, en el contexto mundial, un menoscabo por imposición
de otras lenguas. |
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