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LINGÜÍSTICA Y LENGUAS


REDIMENSIONAMIENTO
DE LA LENGUA ESPAÑOLA

En diciembre de 1998, el periódico español El País publicó un artículo firmado por Eulalio Ferrer Rodríguez sobre el Congreso de las Academias de la Lengua Española, que se había celebrado un mes antes en la ciudad de Puebla, México. En dicho artículo, el autor rinde homenaje a México, país de habla hispana que se encuentra entre su vecino del norte, los Estados Unidos, de lengua y cultura anglosajonas, y sus vecinos del sur, los países hermanos de lengua y cultura hispana. La intensa actividad del pueblo mexicano en el ámbito lingüístico se ha visto materializada, entre otros tantos trabajos, en la presentación del segundo Indice de Mexicanismos, que pasará a integrar, en un futuro próximo, un diccionario histórico de más de 70.000 términos. Algunos de estos mexicanismos ya figuraban en la edición de 1992 del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), mientras que otros cuentan entre los 13.000 americanismos que se planea integrar en la edición de 2001. Cabe citar, como ejemplo del nutrido aporte mexicano, las 50 entradas que empiezan con ching y las 619 voces terminadas en -ate.

Otro tema de actualidad abordado durante el congreso fue la invasión de los anglicismos. Este fenómeno, que aparece a raíz de la gran velocidad con que surgen los términos nuevos en inglés sin que exista una traducción en español, tiene una gran influencia en los medios de comunicación e información, que tienen que adaptarse muy rápidamente a estas innovaciones. Para debatir sobre este tema, se ha pensado organizar una reunión de varias academias, coordinada por la Real Academia Española. Esta institución conduce, además, varias acciones destinadas a contrarrestar la proliferación de los términos anglosajones, entre las cuales cabe señalar la constitución de un Corpus de Referencia del Español, cuya primera etapa apunta a colectar 100 millones de voces recogidas de textos procedentes de todos los países hispanohablantes. Al cabo de este proyecto, se espera disponer de 200 millones de términos —el 50 % de origen peninsular y el otro 50 % de origen hispanoamericano—, 180 millones de los cuales corresponderán a textos escritos.