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ESPECIES VEGETALES PROMISORIAS
de los Países del Convenio
Andrés Bello
de Henry Y. Bernal y Jaime E. Correa Q.

Especies Vegetales Promisorias de los Países del Convenio Andrés Bello, de Jaime E. Correa Q. y Henry Y. Bernal, es una publicación de 11 volúmenes cuyo fin es "poner en orden y analizar la información existente sobre los recursos vegetales de los países miembros del Convenio Andrés Bello" (Presentación, p. II). Estos países son: Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, España, Panamá, Perú y Venezuela y dicho convenio tiene por objeto su integración educativa, científica y cultural.

La flora de estos países es de una riqueza extraordinaria, pero hasta el momento no se poseían suficientes conocimientos taxonómicos y ecológicos al respecto. Las especies consignadas son de un gran potencial alimenticio, médico y económico. Los públicos a quienes está destinada esta publicación son ante todo los industriales en todos los campos (entre otros en loesp_vegetales.gif (16930 octets) agroalimenticio y farmacéutico), científicos y médicos. La tendencia es netamente económica y orientada a la producción.

Se consideran especies vegetales promisorias en este ámbito las que son fundamentalmente nativas de la subregión andina, que no hayan sido domesticadas extensivamente por el hombre, que tengan potencialidades económicas a corto, largo y mediano plazo y que cuenten con información científica básica que valide las tres condiciones anteriores (ibid., p. 7). Toda la información recopilada para esta obra está contenida en una base de datos de la SECAB (Secretaría Ejecutiva del Convenio Andrés Bello). Algunas de las salidas de computador posibles son: por grupos taxonómicos, por familias o géneros o especies botánicas (nombre científico), por nombres vulgares correspondientes a especies y países, por usos, por propiedades (alimenticia, medicinal, industrial, otras), por bibliografía, etc.

Se trata de una obra de gran importancia, la información contenida en estos 11 volúmenes es muy copiosa y valiosa. El botánico de profesión no puede sino estar muy satisfecho con ella y no cabe duda que los demás usuarios, cualquiera que sea su especialidad u objeto, también. El lexicógrafo lo está sobremanera, puesto que los nombres vulgares incluyen la nomenclatura en la(s) lengua(s) indígena(s) relevante(s) para cada caso.
SECAB, Bogotá, 1989, 11 vol., ISBN 958-9206-01-8